Sobre las movilizaciones de los vecinos de San Blas afectados por el traslado del Atlético de Madrid al Estadio Wanda Metropolitano.

Por: El Núcleo Camilo Cienfuegos del Partido Comunista de España y las Unión de Juventudes Comunistas de España.

Para el próximo lunes 7 de mayo, una serie de asociaciones de vecinos han organizado, a través de la Coordinadora de Entidades Ciudadanas de San Blas-Canillejas, una manifestación en protesta a los daños que el traslado exprés del Club Atlético de Madrid al Estadio Wanda Metropolitano ha ocasionado en su vida diaria, generando un desajuste rotundo respecto al antes y después de esta operación urbanística. Estas quejas están relacionadas con los cortes de tráfico de los días de partido, generados por la escasez de accesos al estadio, cuyas obras fueron promovidas en el acuerdo con el Ayuntamiento con la ayuda del Ministerio de Fomento, pero que a día de hoy, 7 meses después de su inauguración, sólo se han llevado a cabo de forma parcial, faltando buena parte de los servicios necesarios para la viabilidad del proyecto en su entorno. También los vecinos denuncian conductas incívicas en los aledaños del estadio, se muestran hartos de la invasión de vehículos en zonas que había sido consideradas residenciales y reseñan también los ruidos y la suciedad que los eventos deportivos generan en las zonas en donde ellos habitan y que actualmente están expuestas a la masificación puntual consecuente de tales acuerdos entre los gestores del Atlético de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid en los que la representación de los vecinos parece que quedó bastante en segundo plano.

Los que acudimos con asiduidad al estadio como aficionados del Atlético de Madrid hemos observado desde el primer momento la celeridad descerebrada de las obras, la falta de deliberación del proyecto respecto a los daños que en su antiguo y nuevo entorno podría este proyecto ocasionar y la dejadez de la institución competente (el consistorio madrileño y sus áreas relacionadas, junto con el Ministerio de Fomento) a la hora de exigir que el traslado se llevase a cabo con todos sus efectos, ya que no solo debía estar construido el estadio en su anteriormente fijada fecha de inauguración sino que también deberían haber estado acabadas completamente las obras que de la mano se tienen que acometer para ocasionar los menores daños posibles a los vecinos de los barrios aledaños a tal complejo deportivo. De hecho,  cuando a mediados del mes de septiembre el estadio abrió por primera vez sus puertas, apenas había carteles señalizadores sobre los diferentes accesos, los rótulos de las puertas estaban pintados a mano, parte del suelo no estaba pavimentado (el frontal de la explanada, el espacio más cercano al barrio de Canillejas, sigue siendo de arena y cuando llueve se convierte en un barrizal de difícil acceso peatonal, pareciendo un descampado inusitado), el agua de los baños interiores del estadio salía con sedimentos de yeso, el asfalto de las puertas del estadio no estaba regulado y se formaban charcos de cierta profundidad, etc.

Los gestores del Club Atlético de Madrid durante el periodo de las obras estuvieron haciendo una campaña vehemente afirmando que el traslado iba a ser conveniente para todos los actores afectados y que hasta íbamos a tener unas 5000 plazas de aparcamiento (la estimación para los días de partido es de casi 13.000 automóviles con asistentes al evento) en la misma explanada del estadio para el gusto y disfrute de todos los atléticos, pero durante el último verano, el Club nos comunicó a los abonados que para poder aparcar en el parking del estadio, en cualquiera de sus tres zonas, deberíamos abonar por vehículo 300 euros por temporada. Por este hecho,  muchos de nosotros decidimos que ante tal precio abusivo tendríamos que dejar nuestros coches fuera del recinto, ocasionando esto que las zonas llenas de automóviles estacionados en los días de partido lleguen hasta la calle Amposta y la zona superior del Parque El Paraíso (a tres kilómetros del estadio), mientras que quedan vacías algunas plazas de parking por las altas exigencias del Club. Para acabar con este problema, se deberían crear más aparcamientos disuasorios en las fincas colindantes a tal complejo, las situadas al otro lado de la M-40, que a día de hoy están sin edificar, aunque ocasionarían un coste añadido aún mayor para el Club Atlético de Madrid, cuya deuda ya alcanza números altísimos.

El tema del Metro también es llamativo, ya que se nos vendió que íbamos a tener una entrada a este en la misma explanada del estadio, hecho que sí se ha cumplido, pero que tampoco da abasto para todo el público que en la salida quiere hacer uso de ese servicio público, debido a que sólo hay un acceso de entrada, ya que el otro acceso limítrofe de la Estación Estadio Metropolitano está dispuesto exclusivamente para la salida de viajeros, generando esto largas colas de acceso a la estación. La opción que queda es ir hacia la Estación Las Musas o la de Canillejas, teniendo una buena caminata, ralentizada por las masas que acuden a otras opciones de movilidad, como los autobuses, que están en la zona de la Plaza de Grecia, a unos 10 minutos desde las puertas del estadio, generando esto también un desfase enorme para el vecino que quiere llegar a su casa y que se encuentra con este jaleo. Todo esto sumado a la salida de los coches de las diferentes zonas del estadio, en donde la Policía tiene que cortar la calle principal, la Avenida de Arcentales, durante casi una hora después de la salida, para que por las propias vías para la salida de vehículos vayan saliendo los peatones, por lo que hasta bastante después de la finalización del encuentro uno tiene que esperarse para volverse a casa por la M-40 si vive en las afueras. Si van en dirección al centro ocurre un problema parecido, ya que se generan atascos enormes tanto en la cuesta de la Avenida de Arcentales en dirección sur como en las calles cercanas, como Ajofrín,  por la enorme cantidad de coches que desean llegar a la zona de Ventas o a Arturo Soria por la Avenida Institución Libre de Enseñanza y Alcalá para allí coger la M-30.

Esta triste situación denota una falta de previsión enorme y más si cabe, que todo el proyecto ha ido dirigido a corresponder los intereses económicos de los gestores del Club, del Ayuntamiento y de las muchas empresas que participan de forma directa en el proyecto, tanto como constructores del nuevo estadio como financiadores del proyecto y beneficiarios de la recalificación de los terrenos. No debemos olvidar que todo esto nace del deseo del Ayuntamiento de dar utilidad a un estadio olímpico efímero, que fue la pieza clave de un proyecto del anterior Consistorio que generó una deuda enorme en las arcas públicas; unido al proyecto de recalificación de los terrenos Mahou-Calderón, deseo primordial de los gestores del Club Atlético de Madrid S.A.D., con el que a través de la especulación se moverán cantidades multimillonarias, ya que ese suelo, por su situación, tiene un precio altísimo y es enormemente goloso para un buen número de grupos inmobiliarios (en base a estimaciones, varios medios han publicado que el precio de venta superaría los 200 millones de euros para un espacio con 1300 viviendas en un terreno de 65.000 m2).

Todo esto pone en evidencia que los vecinos  ni han sido consultados ni han sido tenidos en cuenta en todo este proceso. Los negocios del antiguo barrio, los de la zona del Estadio Vicente Calderón, están echando el cierre, mientras que los de las zonas más cercanas al Wanda Metropolitano están aumentado su valor exponencialmente, por lo que el único beneficio que ha tenido para el barrio ha sido el relativo a sus negocios, no a sus vecinos, que no disponen de más servicios públicos sino que estos se han masificado sin aumentarse y  además se ha empeorado considerablemente la calidad de vida de sus principales usuarios, que no se han beneficiado de este proyecto, sino que lo han tenido que soportar con todos sus perjuicios. El parking del estadio está muy lejos de los edificios aledaños y el nuevo acceso de la estación Estadio Metropolitano tiene un uso residual, de utilidad exclusiva para los eventos. A pesar de que el estadio está fuera del entorno urbano, su existencia ha generado que los vecinos de la zona tengan que sufrir ruidos por el alto crecimiento en número de negocios de hostelería hasta altas horas en días de diario y el resultante a tanta aglomeración de vehículos sin control ninguno, sin haber aumentado el Ayuntamiento el número de aparcamientos, para que así los vecinos no sufran tanto el trasiego de coches previo y posterior a los partidos.

Por todo ello, desde el Núcleo Camilo Cienfuegos del Partido Comunista de España y las Juventudes Comunistas de España, nos solidarizamos con los vecinos en su justa reivindicación, para que el Ayuntamiento, con la participación, según establecen los acuerdos, del Ministerio de Fomento, cumplan lo prometido: aumenten los servicios de transporte público, reduzcan el transito masivo de vehículos con espacios para su estacionamiento, actúen sobre acciones incívicas, incrementen de forma tácita los accesos para acabar con los interminables atascos y de esta manera, representen la voz de unos vecinos que en pocos meses han visto cómo sus barrios han dado un giro de 360 grados con escasos beneficios y enorme perjuicios para su vida cotidiana y para la tranquilidad de las zonas residenciales que habitan.

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