Comentario a la “contribución a la crítica económica política” de K. Marx

Por: Pedro Manuel Martín. Respecto a lo entendido en este texto, creo que la función principal que tiene es la expuesta en el título, una crítica a la Economía Política, entendida ésta como el producto desarrollado por los autores liberales (en este caso Marx cita esencialmente a Smith y Ricardo). Marx critica varias cosas de estos, las cuales esencialmente se basan en la concepción que tienen del hombre, estableciendo que éste tiene una determinada naturaleza, la cual es natural y eterna (el ejemplo del cazador o el pescador).

Por otro lado, la concepción también natural del modelo de producción capitalista, lo cual lleva de por sí a establecer las relaciones burguesas como naturales y a centrarse esencialmente en la distribución. También critica la independencia de los diferentes factores que él encuentra dentro de la producción (distribución, cambio, consumo y la propia producción). Además, criticará su forma de análisis.

Ahora bien, tras esto debemos entender el porqué de esta crítica. Para ello, debemos entender a Marx, el cual se constituye sobre una perspectiva materialista y dialéctica con la cual pretende realizar un análisis científico e histórico del mundo basado en la realidad material. Partiendo de la realidad material, Marx entiende que las sociedades se alzan bajo el manto de unas determinadas relaciones materiales de producción, las cuales se ven determinas por la conjugación del estadio en el que se encuentran sus fuerzas productivas. Estas relaciones de producción, en su conjunto, comprenden la base económica de la sociedad, lo que también podemos conocer como «estructura». Sin embargo, la elaboración de esta estructura bajo estas determinadas relaciones de producción, supone la construcción (imaginemos un edificio) de la denominada «superestructura», en la cual converge el sistema político, cultural, jurídico…Una frase que ejemplifica la idea es: “La ideología dominante es la ideología de la clase dominante”, es decir, la que establece su dominio en las relaciones materiales de producción (estructura) y compone el dominio ideológico en lo político, lo cultural, etc. (superestructura).

Tras esto, podemos ver cómo el desarrollo de la historia se da por las transformaciones que sufre esta estructura, que vienen determinadas por un cambio en las fuerzas productivas, lo cual conlleva una transformación de las relaciones materiales de producción. La transformación de la estructura comprende a su vez una reestructuración en la superestructura. Grosso modo, podría comprender el «materialismo histórico» de Marx. De este modo, podemos observar cómo las teorías liberales aquí yerran tanto en su concepción del hombre como en su concepción de la producción burguesa. Esto se debe a que esta observación lleva a entender que el hombre es un producto de la historia (o de las nuevas fuerzas productivas). Y por esta misma lógica, la producción burguesa no es algo natural, sino que meramente corresponde al estadio en el cual se encuentran las fuerzas productivas en ese determinado momento y de igual forma las relaciones burguesas establecidas en ese momento sólo se deben a las relaciones materiales de producción de ese momento.

Tras esto, la clave es analizar cómo se organiza esta producción y qué factores se envuelven dentro de la misma. Marx, al contrario que los autores liberales, ve la producción en general como un todo orgánico que se relaciona con los diferentes factores, que a su vez forman parte de la misma. Obviamente aquí el factor clave y central es la producción en sí misma, pero esto no la quita su interdependencia e interconexión con el consumo, el cambio y la distribución en especial. En esta última, se debe comprender que Marx no solo la ve en relación con el producto final, sino también con «la distribución de los instrumentos de producción» y con «la distribución de los miembros de la sociedad entre las distintas ramas de la producción».

Por otro lado, Marx criticará los métodos de la economía política que no se basen en ir de lo abstracto a lo cada vez más concreto, y tras esto ir hacia atrás teniendo una mayor visión de conjunto.

En lo referido a la crítica, en esta se puede atacar a Marx por diversos frentes como su profundo determinismo. Pero lo que aquí tengo la intención de desarrollar es cómo su forma de analizar el mundo puede ser utilizada en la actualidad, aunque esto también puede llevar a cambios en su teoría. Para ejemplificarlo me gustaría desarrollar una idea que se ve en el texto y en el pensamiento genérico de Marx, que es el concepto de la producción como la clave de todo. En Marx, esta es una producción (general) que como hemos visto se comporta como un todo orgánico que se “articula” por diferentes factores, aunque de manera clara predomina la producción:

“La producción domina tanto sobre sí misma en la determinación opuesta de la producción como sobre los otros momentos”

Ahora, lo que me gustaría analizar es el factor consumo en base a la conocida como revolución tecnológica. Aquí en lo referido a las nuevas tecnologías y especialmente a las redes sociales que integran, podemos encontrar un cambio transversal no sólo en el consumo, sino también en la forma en la que este interactúa tanto con la producción genérica como con la producción de la persona. Y es que aquí podemos encontrar cómo el consumo adquiere un papel más importante.

En primer lugar, si observamos cómo Marx relaciona consumo y producción en su segunda fase (consumo productivo), podremos ver que la producción surgida por el consumo del hombre se traduce esencialmente en algo fisiológico, como la nutrición («Es claro que, en la nutrición, por ejemplo, que es una forma de consumo, el hombre produce su propio cuerpo»). En cambio, el consumo de los productos surgidos tras la revolución tecnológica está derivando en el desarrollo de nuevas formas de consumo, que se debe esencialmente al desarrollo de productos que antes no existían. Pero la clave aquí se encuentra en que el consumo productivo no se da en lo fisiológico, si no que se traduce en la producción psicológica de la propia persona. Ejemplo claro de esto es el consumo de las redes sociales o de los videojuegos por parte de la juventud. Aquí, numerosos son los estudios que afirman cómo el consumo (especialmente excesivo) de estos soportes afecta de manera decisiva a la construcción de la personalidad de los individuos.

En relación con esto adjunto mi segunda idea, la cual se basa en que el consumo de estos nuevos productos se está transformando en uno de los determinantes clave a la hora de analizar las nuevas formas en las que se desarrollan las relaciones sociales. Menciono esto porque desde la perspectiva marxista la clave a la hora de analizar las relaciones sociales serían las relaciones materiales de producción, en las cuales también se encuentra el consumo, ya que se entiende dentro de lo orgánico de la producción, pero que a su vez se encuentra en un papel mucho más relegado que la producción. En cambio, en mi proposición, el consumo de estas nuevas tecnologías adquiere un papel prioritario a la hora de entender estas nuevas relaciones sociales. Esto es debido a que la forma de consumo de estos nuevos productos ha supuesto y está suponiendo la formulación de un conjunto totalmente nuevo en las pautas de comportamiento que establecen las personas entre sí. Suponen un cambio radical en la escala de valores, una nueva formulación de reglas no escritas.

Un ejemplo claro al que me vuelvo a remitir son las redes sociales, que ahora se han convertido en el nuevo organigrama en el que se articulan las formas de comportamiento entre las personas. La vida de las personas parece empezar a girar en torno a ellas, las cuales parecen envolver la representación de nuestra persona con el colectivo. Tampoco quiero entrar en un análisis profundo de las consecuencias de las nuevas tecnologías en las relaciones sociales. Lo que quiero que se aprecie es cómo la fase de consumo productivo (entendida esta dentro del todo orgánico de la producción general) se está convirtiendo en un factor clave a la hora de entender la sociedad. Y aquí se podrá entrar en la crítica de establecer que esto no es así, ya que el desarrollo de esta revolución tecnológica se engloba en el marco de la producción y las nuevas fuerzas productivas y, por ende, el consumo no es tan primordial. Pero yo no niego esto, lo que creo y también dice Marx, es que la producción establecida está ya como producto objetivado, no alcanza su “finish” hasta que no es consumida y por ello aquí el consumo y, especialmente la forma en la que se desarrolla el consumo, es la clave. A su vez, hago hincapié en la forma en la que se decide consumir el producto, ya que esta fase me parece clave a la hora de entender el consumo y verlo como un factor determinante en esta revolución tecnológica.

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