El domingo (a la manera de Paco Umbral)

Por: Valentín Calderón. El domingo me levantaré prontito, como cuando tenía trabajo y madrugaba a diario. El domingo desayunaré ligero y cogeré despacito el camino del colegio electoral. El domingo me pondré unos zapatos cómodos y ejerceré algo por lo que muchos lucharon toda la vida. Un derecho que ahora unos fascistas crecidos nos quieren quitar. El domingo me comeré en el colegio, seguro, el chalet de Pablo Iglesias, de merienda me zamparé la cara de hormigón armado de Isa Serra, y de postre las presiones y extorsiones que llegaron de… de los dioses del Olimpo en forma de amenazas intolerables. Me lo comeré y lo rumiare todo en el colegio despacio porque tengo todo el día.

Todo un día entero para que el del PSOE me pase la mano de forma condescendiente por la chepa y me diga lo necesaria que es la unidad, y que lo que pasa es que nosotros no somos realistas en algunas cosas y por lo tanto no puede afiliarse a algo utópico. Yo le dejaré que se confíe, le diré que sí a todo y justo antes de levantarme e irme al bar, le explicaré que a mí lo que me separa del PSOE es todo como dijo aquella, su eminente diputada Teresa Sáez, una infame mañana en Vallecas.

Para que el de Ciudadanos que ha descubierto la política antes de ayer me perdone la vida mientras me da la mano.

Para que el facha de toda la vida pepero o pepera, camisa azulita impecable él, blanca con pañuelo ella, me bese mientras me la estrecha mirándome a los ojos y me dice al oído que nosotros sí que somos decentes y no estos chorizos sociatas, que nosotros sí que somos rojos buenos.

Para que el nazi de Vox… bueno, con el nazi de vox no va a haber trato así que este párrafo sobra.

Con todo lo que nos vamos a decir allí ese día hasta las nueve de la noche que empiece el rockandroll, se podría hacer un partido de unidad nacional de puta madre. Más que nada porque por delante todos nos dan la razón. Y no es por dármelas de nada y  quedar por encima de nadie, pero yo no les suelo regalar los oídos a ninguno. Cuando era más joven porque gastaba la arrogancia del inexperto poseedor de la verdad absoluta, ahora de mayor, porque conozco el desencanto cínico del que se sabe de memoria lo que hay y se la suda todo.

Y el domingo después de todo el día, bien entrada la noche me iré acercando al bar y preguntaré a la de las encuestas que está en la puerta cómo vamos. Quiero imaginar que me va a decir que guay, que la gente nos ha dado su respaldo y que las encuestas dicen que viene el socialismo y la república, porque para eso era la confluencia, ¿no?

Y Mientras todo esto pasa, cuando llegue la hora de cerrar el colegio contaré mis votos. Repartiré manos y besos a los de siempre y me iré a la agrupación a tomarme un líquido. Más tarde de camino a casa recordaré cuando era niño y acompañaba a mi padre a pegar carteles. La ilusión que le ponían él y los suyos, la mierda en que se ha convertido todo esto.

Pero el domingo me acostaré tranquilo, satisfecho de haber estado en mi sitio cuando tanto tonto de la polla trabajador habrá hecho de su voto un sainete. Allá ellos. Así nos luce el pelo. Porque el domingo hasta mi suegra votará a los comunistas de Izquierda Unida se llamen como se llamen y vayan con quien vayan. Porque aunque ahora en esa lista arriba ponga otros nombres, ese voto se llama Domingo Malagón Y Marcelino. Josefina Samper y Paquita Martín. Gregorio López Raimundo y Marcos Ana. Teodomira Gallardo y Concha Carretero. Se llama Abelardo Martín y Julián Escribano.

Porque ya no se trata solo de defender nuestros intereses. Se trata de parar al fascismo campando cómodamente por el barrio. Se trata de no caer en la trampa de la diversidad de la soja y la hamburguesa vegana, que esta deliciosa, pero quiero tener trabajo y un salario digno. Se trata de atajar la millonésima llamada al voto útil de los mismos que tardan cero coma en traicionar lo que dicen en campaña. Se trata de tragar saliva y anteponer lo necesario a lo folclórico y poner el afán en el día que estamos. Se trata de ponerse el traje de luces del futuro y tomarse la achicoria del rencor en votos.

Se trata del Partido Comunista que te llama a votar a Izquierda Unida en Unidas Podemos.

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