Belarús, no Bielorrusia. Defensa y crítica del gran desconocido de Europa.

portada

Por: David Ocampo. “Última dictadura de Europa”. Si ponemos esta frase en cualquier buscador de internet, la respuesta siempre es la misma: “Bielorrusia”. ¿Por qué? A ninguno de los poderes políticos y económicos de Estados Unidos o del Viejo Continente le importa si hay elecciones libres o si existe libertad de prensa. El motivo fundamental del ataque continuo que sufre es por su respeto a la herencia soviética, el mantenimiento de un fuerte sector público que no ha caído en privatizaciones, y su independencia a la hora de establecer relaciones con otros países, sin doblegarse a intereses ajenos. Por tanto, cuando dicen “dictadura” quieren decir “socialismo”, aunque ni mucho menos sea un país socialista, pero “lo parece”.

              Para empezar, el nombre de Bielorrusia se mantuvo durante la URSS hasta su independencia en 1991, cuando pasó a denominarse República de Belarús. Etimológicamente, su significado es “Rus Blanca”. Por tanto, que en español sigamos utilizando Bielorrusia es un anacronismo.

              Es necesario conocer algunos datos históricos que nos van a permitir entender la realidad actual. Siempre ha dependido de países vecinos, formando parte de la Mancomunidad de las Dos Naciones (Polonia y Lituania) hasta el siglo XVIII, cuando pasó al Imperio Ruso. Sólo llegó a ser un estado independiente en 1918 como República Popular Bielorrusa, durante menos de un año, para pasar a ser República Socialista Soviética en 1919. El límite de sus fronteras siempre ha estado modificándose, e incluso su territorio estuvo dividido bajo el poder de varias potencias. Esto explica que no sea una nación homogénea, ya que tenemos una minoría de católicos por influencia polaca, concentrados en la parte occidental y central, aunque la mayor parte de la población creyente es ortodoxa. El uso del idioma bielorruso es mayoritario en las ceremonias católicas, mientras que en las ortodoxas predomina el ruso. Oficialmente, el país es bilingüe.

              La República Popular Bielorrusa suele considerarse una creación del Imperio Alemán, que pretendía crear un estado que sirviera de barrera con la triunfante Revolución Bolchevique. Este hecho es muy importante porque todo el movimiento actual de oposición utiliza sus símbolos, la bandera de color blanco con una franja roja en el medio, y un escudo casi idéntico al de Lituania. Por tanto, rechazan los emblemas nacionales de Belarús que recuerdan a los de la época soviética, pero sin referencias comunistas. Lo que poca gente conoce, o no quiere decir, es que los colaboracionistas con los nazis utilizaban también estos elementos de la antigua República Popular, por lo que adquieren una connotación que no se puede dejar de lado, ya que se calcula que entre 1941 y 1944, solo en el territorio de Bielorrusia, murieron casi dos millones y medio de personas, unos 26 millones en toda la URSS. Esta bandera “blanca-roja-blanca” es usada por estos grupos porque fue la que se estableció con la independencia en 1991, hasta el referéndum de 1995 cuando se fijaron los actuales, o sea, solo cuatro años.

              A nivel oficial todo es totalmente distinto, por ejemplo, el “Día de la República” se celebra el 3 de julio, conmemorando la fecha de la liberación de Minsk de las tropas alemanas en 1944, y no el día de la independencia del país de la Unión Soviética. También es el único estado donde el 7 de noviembre, aniversario de la “Revolución de Octubre”, sigue siendo festivo. Además de tener calles céntricas como “Marx” o “Revolución”, y estaciones de Metro como “Plaza de la Victoria” o “Proletarios”, hay multitud de hoces y martillos en la arquitectura de los principales edificios, sin olvidar la estatua de Lenin en la entrada del Parlamento. Incluso se puede ver una bandera de la URSS ondeando en lo alto del Museo de la Gran Guerra Patria. Sigue existiendo el KGB, y se crearon asociaciones como BRSM (“Unión Republicana de la Juventud Bielorrusa”), heredera oficial del “Komsomol”, organización juvenil del PCUS, pero con una visión mucho más patriótica que política. Fue fundada en 2002 y es la mayor asociación juvenil del país, presente en colegios, universidades y centros de trabajo. Todo esto cobra un significado especial si nos fijamos en el proceso brutal de “descomunización” que se está llevando a cabo en la vecina Ucrania.

              En el plano de las relaciones internacionales, acoge la sede de la CEI (Comunidad de Estados Independientes), que engloba a la mayoría de repúblicas que formaban parte de la URSS. Rusia y Belarús suscribieron en 1997 el tratado para el “Estado de la Unión” para avanzar a un mayor grado de integración entre las dos naciones. También forma parte de la Unión Económica Euroasiática, junto a Rusia, Kazajistán, Kiguistán y Armenia, y de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, de carácter militar, con los mismos países, más Tayikistán. Esto es un claro ejemplo del intento de recuperar la cooperación en el espacio postsoviético. Un acontecimiento que le puso en el centro de la actualidad informativa, y que ha ayudado increíblemente a mejorar su imagen internacional, es que en los años 2014 y 2015 se celebraron en Minsk una serie de reuniones entre Rusia, Ucrania, Francia y Alemania para tratar de acabar con la guerra en Donbass.

              Si pasamos a cuestiones más concretas y específicas, es obligatorio hablar de la figura del presidente, Alexander Lukashenko. Los años 90 en esta zona, justo después de la disolución de la URSS, fueron muy duros, y en Belarús la población pronto se dio cuenta de que era necesario parar el capitalismo salvaje que se avecinaba, lo que explica la llegada al poder en 1994 de Lukashenko por la política que representaba al respecto. Se valora positivamente que se conserven las industrias públicas y que no cayeran en las privatizaciones generales que se dieron en otras repúblicas ex soviéticas, además de la lucha contra la creación de organizaciones de crimen organizado y contra la aparición de oligarcas que controlen la economía del país, lo que se atribuye al presidente. Así, empresas como Beltelecom (telecomunicaciones), Belavia (compañía aérea), Horizont y Atlant (electrodomésticos), MTZ (tractores), Belaz (maquinaría para minería), MAZ (autobuses y camiones), Kommunarka (chocolate y dulces), entre otras, son públicas o de capital mayoritariamente público. Es destacable que se ha dado el caso de empresas privatizadas y posteriormente vueltas a nacionalizar por no cumplir con los requisitos exigidos. Esto no quita que haya empresas privadas e inversiones extranjeras, pero el Estado controla los sectores estratégicos. También existe una fuerte protección social, con bajas de maternidad de tres años, y especial atención a huérfanos y personas en situaciones familiares precarias. El nivel de desempleo es mínimo, incluso el año pasado hubo una gran polémica por la aprobación de una ley, pensada en origen para luchar contra la economía sumergida, que imponía una multa a la gente que no pudiera justificar un ingreso, aunque luego hubo varias modificaciones y excepciones por las quejas recibidas. La educación y la sanidad son públicas, siendo totalmente minoritarias las clínicas privadas. Pasando a la parte negativa, la principal queja son los sueldos, en ocasiones muy bajos, principalmente entre algunos funcionarios, como los maestros. El gobierno habla continuamente de una subida, algo que no llega a materializarse. Realmente es difícil vivir, sobretodo en Minsk, con los salarios de algunos puestos de trabajo.

              Por otro lado, el hecho de que el presidente lleve 25 años en el cargo provoca que la sensación generalizada entre la población sea que no van a producirse cambios en el gobierno. Hay que señalar que muchos ciudadanos no están interesados en cuestiones políticas, principalmente debido a que no existe un sistema electoral de alternancia como en otros países, aunque en las elecciones legislativas se presentan diferentes partidos y candidatos, pero la practica totalidad de los diputados son independientes y se eligen por criterios locales. Además, después de diversas reformas, el poder presidencial ha aumentado considerablemente, designando directamente al primer ministro, a los diferentes ministros, a los gobernadores regionales, a los alcaldes de las principales ciudades, y también a los embajadores, a los rectores de las universidades, y a los directores de las principales empresas públicas. Por tanto, nos encontramos con una estructura fuertemente vertical y cerrada, algo que no es positivo, lo que no quita que el presidente Lukashenko cuente con gran apoyo popular, aunque, obviamente, también hay críticas y sectores de oposición. A las personas que visiten Belarús desde otros países de Europa les sorprenderá que no haya ni manifestaciones ni huelgas, aunque tampoco se dan grandes concentraciones oficialistas. También nos encontramos con un exceso de celo con la ley, a veces incomprensible, como que han detenido recientemente durante horas a unos jóvenes porque se han hecho unas fotos bromeando con una estatua de un policía frente al Museo del Ministerio del Interior. Mucho más grave es que siga vigente la pena de muerte.

           Adoro  Belarús, llevo cinco años viviendo aquí, siempre la voy a defender, pero soy realista y admito que algunas cosas deben cambiar. Animo a todo el mundo para que venga y pueda sacar sus propias conclusiones.

 David Ocampo es militante del Partido Comunista de España-Exterior y profesor en la Universidad Estatal Lingüística de Minsk

 

ANEXO GRÁFICO

FOTOS SOBRE BELARÚS

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Situación geopolítica clave de Belarús en Europa, a mitad de camino entre Berlín y Moscú, lo que sin duda ha marcado su historia

5 - copia

3 - copia

El escudo y la bandera oficial de Belarús se basan en los de la época soviética, como puede comprobarse.

Banderas bielorrusas exhibidas por ciudadanos

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Evolución histórica de las banderas de Bielorrusia / Belarús

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El escudo de la República Popular Bielorrusa, usada por los nacionalistas y la oposición, está tomado de Lituania

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Tratado de disolución de la URSS que firmaron Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkiévich, en nombre de la RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia respectivamente. Puede observarse que la única bandera que ha cambiado desde entonces es la de Belarús

Queda claro que la oposición se inclina hacia Estados Unidos y la Unión Europea, frente a Rusia

La bandera nacionalista es usada por grupos armados de voluntarios que luchan contra las repúblicas de Donbass

La bandera nacionalista fue la usada por los colaboracionistas durante la ocupación nazi

Calles del centro de Minsk: cruce de “Marx” con “Lenin”, “Engels”, “Komsomol”, y “Revolución”

 Entrada al Parque de la Victoria, con el nombre en bielorruso y ruso, y Plaza de la Victoria, en honor a la Gran Guerra Patria (1941-1945)

Escudo de la República Socialista Soviética de Bielorrusia en el obelisco de la Plaza de la Victoria, y edificio del KGB

mde

Estatua de Lenin en frente del Parlamento Nacional, busto de Felix Dzerzhinsky (nacido en la actual Belarús pero de familia polaca) en frente del edificio de la KGB, y busto de Serguéi Gritsevéts, piloto soviético de origen bielorruso, dos veces “Héroe de la Unión Sovética”, y la primera de ellas por luchar a favor de la República Española en la Guerra Civil

Bandera de la URSS ondeando en lo alto del Museo de la Gran Guerra Patria, barra que marcaba la frontera soviética en el parque en honor de los caídos en el Guerra de Afganistán, Museo de la Primera Asamblea del Partido Obrero Socialdemocráta Ruso, y decoración del metro de Minsk

7 de noviembre, aniversario de la Revolución de Octubre, festivo en Belarús. La segunda foto es del año 2017, cuando se inauguró una estatua de Lenin en la entrada de la fábrica de tractores, con presencia de miembros del Partido Comunista de Bielorrusia

 Celebración del 9 de mayo, “Día de la Victoria”. Varias personas llevan fotos de familiares muertos en la guerra

Celebración del día del “Estado de la Unión” y del “Día de la República”, con el cartel de “Minsk ciudad heroica” en un céntrico edificio

Memorial de Xatin en honor a los civiles muertos en represalias de los nazis durante la ocupación. Aparecen pequeños monumentos de cada pueblo quemado, con nombres y edad de las víctimas

Para comparar, algunas fotos del “Maidan” de Kiev

 

VÍDEOS SOBRE BELARÚS

1- Lukashenko sobre la privatización de empresas estatales:  

              2- Lukashenko sobre la OTAN:  

     3- Entrevista a Lukashenko en Euronews sobre los disturbios en 2010 tras las Elecciones:  

4- Bronca del presidente en visita a una fábrica porque no se cumplen los objetivos: 

5- Fragmento de la película “Ven y mira”, sobre la represión nazi en Bielorrusia: 

6- “EEUU a la conquista del Este”. Hay un apartado sobre la oposición bielorrusa: 

7- “Bielorrusia: Los aires de cambio de Lukashenko que siguen asfixiando”. Reportaje de Euronews con un enfoque crítico hacia el presidente

8- Capítulo 2×01 de la serie “B&B”, donde, en una de las tramas, aparece una embajada bielorrusa (que entonces no estaba abierta) en colaboración con unos mafiosos en trata de blancas. Ejemplo de la difamación y ataque que sufre Belarús: 

              https://www.telecinco.es/byb/temporadas/temporada-2/t02xc02/T02XC01-Pablo-Balboa-viaje-negocios_2_2052780086.html

 

 

 

 

 

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